La vida es un cuento de hadas

Los cuentos de hadas han estado en mi vida desde mucho antes  que aprendiera a leer. Cuando cursaba el segundo año del jardín de niños, mamá compró un libro delgadito con una historia para cada día de la semana. A partir de ahí y por un corto tiempo, comenzó a comprar libros infantiles con el fin de que ella tuviera algo qué leer a  sus -en ese entonces dos- hijos , antes de que fueran a dormir. El botín que obtuvo al final de ese período fue el siguiente: un libro de 365 cuentos, otro con una pequeña selección de cuentos clásicos, la Enciclopedia de los Niños de Larousse, un Nuevo Testamento ilustrado, un set de diccionarios Larousse (los cuáles no nos permitía tomar porque decía ella “son de gramática y de español, y a mí me gustan mucho esos temas”, aunque a veces los husmeaba sin que ella se diera cuenta)… Pero de entre todas esas adquisiciones, hubo una que me atrevo a decir que marcó mi infancia: Un libro titulado “Un tesoro de cuentos de hadas”, grueso, pesado y con ilustraciones  que a juicio de mi madre, no eran muy adecuadas para niños.

Cuando estaba aprendiendo a leer, mamá me ponía a buscar algunas palabras en esos libros de cuentos y en ocasiones me ponía a leer el Nuevo Testamento ilustrado. Mientras cursaba el segundo año de primaria, nos fuimos una temporada corta a Houston y ahí adquirí definitivamente el hábito de la lectura. Cuando regresamos a México, comencé a leer aquellos libros de cuentos en mis ratos libres, pero le tomé un cariño muy especial al “Tesoro”.  Las ilustraciones digamos que eran algo realistas, pero los relatos lo eran aun más, o al menos contenían descripciones más explícitas que un libro infantil promedio. Las historias eran quizá algo crudas para la mente de una niña de ocho años, y en ocasiones los detalles rayaban en el terror: ogros que estando ebrios y por una confusión degollaban a sus hijas, además de tratar mal a su esposa, brujas perversas que amenazaban con devorar a muchachas y niños, hechizeras que adornaban su casa con cráneos humanos y hombres que morían descuartizados. Tal vez en nuestro contexto actual eso ya no sorprenda en absoluto, pero esos cuentos se alejaban del ideal de “cuento feliz” que Disney propagó. Disfrutaba enormemente leer y releer esos cuentos. En ocasiones se los leía a mis hermanos y se los llegué a contar a otros amigos. Sabérmelos casi de memoria me ha servido para entretener tanto a niños como a adultos.

En los últimos años he presenciado varias críticas hacia los cuentos de hadas. Hay incluso un texto muy famoso que los analiza psicoanalíticamente. Pero decir que los cuentos son culpables de que algunas mujeres piensen que un hombre guapo y rico las va a salvar de la mala vida que llevan me parece absurdo y exagerado. Si se analizan desde una perspectiva más amplia, los cuentos reflejan la problemática social, los valores, la religión  y la esencia del pueblo donde se originó el relato. Pueden decirnos también mucho de quien los escribió.

Sin embargo, recientemente aprendí algo más sobre los cuentos de hadas: reflejan la naturaleza y la vida humana. Con los cuentos de hadas he aprendido que hay brujas que se disfrazan de mujeres benevolentes, que hay lobos que fingen ayudarte para  aprovecharse de tu ingenuidad y falta de experiencia, que habrá quienes te separen de las personas que más amas para lograr un beneficio propio. Una casa hecha de dulce no necesariamente será un lugar acogedor, y en ocasiones vas a requerir escapar de tu propio hogar para salvar tu vida. Habrá personas que aunque sean de tu misma sangre,  te abandonarán en el bosque porque no son capaces de compartir un bocado de pan contigo.

No obstante, los cuentos de hadas te enseñan que el sufrimiento puede ser pasajero y que todo resultará en algo mejor para nosotros, aunque no lo veamos inmediatamente. Podrás llevar una vida muy dura, pero si nunca se aparta de ti la bondad, verás el fruto de tu persistencia. Puedes tener siete amigos hombres y eso no te hará una mujerzuela. Ser ama de casa y servir a otras personas puede ser la preparación que tengas para posteriormente gobernar un reino. Cantar en tus momentos más tristes es reconfortante. Las lágrimas pueden curar heridas físicas y del alma. El amor está más allá de las clases sociales y títulos de nobleza. Cuando crees que todo está perdido, aparece “por arte de magia” alguien que te presta su ayuda de manera asombrosa. Y no importa qué tan alta sea tu prisión, lograrás salir de ella.

Hace un tiempo leí Besando mis rodillas, un libro escrito por Jesús Adrián Romero. Al finalizar el séptimo capítulo, escribió un párrafo que ha causado polémica entre los cristianos:

Debemos dejar que nuestros niños llenen su imaginación de magia, de hadas madrinas y héroes, esto los acercara a Dios. De niño creía en Santa Claus, en Superman y en el ratón que me traía dinero cuando se me caía un diente y lo ponía debajo de mi almohada. Ahora que soy grande no creo en ninguno de ellos,pero todos ellos de alguna manera me invitaron a creer, me iniciaron en el campo de la fe y finalmente me dirigieron a Dios. ¿Por qué privar a nuestros hijos de una imaginación que los llevará a Dios? ¿Por qué privarnos nosotros de imaginar y encontrar a Dios en el arte?

Cuando leí eso pensé: “bueno, eso se oye muy bonito, aunque no tiene mucho sentido”. Tuvo qué pasar algo de tiempo y algunas experiencias para darme cuenta que sí lo tenía. Tal como en los cuentos, en la vida hay momentos difíciles, situaciones peligrosas, trampas en las que caemos. Pero no acaba todo ahí y esa no es la única cara de la vida. Hay muerte, hay maldad, hay egoísmo, hay injusticia. Pero también hay amor, hay bondad, hay esperanza, hay recompensa para quienes obran bien y para los malos hay castigo. Y ahí está Dios en medio de toda nuestra historia, aunque no siempre lo percibamos.

Contrario a lo que dicen los criticones, la vida si es un cuento de hadas. Depende de nosotros quedarnos en lo que dice el inicio o esperar expectantes a ver qué sucede  al final de todo el torbellino. Como dice Gustavo Cerati en su canción Magia: “todo me sirve, nada se pierde, yo lo transformo”. Hoy estás limpiando pisos, mañana tal vez seas la princesa. No lo sabemos, y aunque no existe el “vivieron felices para siempre”, siempre habrá algo más interesante al final. Sólo espera a que dé vuelta la página.

 

img-20160526-wa0002.jpg

6 comentarios sobre “La vida es un cuento de hadas

  1. Me encanto tu enfoque de los cuentos de hadas y Dios, porque a mí no me dejaron creer en Santa, etc y hoy que tengo un hijo él cree en cuentos de hadas pero sabe que si oro todas las noches con él sus sueños son mejores.

    1. Qué bueno que le cuentes a tu hijo cuentos. Además de ser un buen lector en el futuro, le ayudarás a desarrollar su imaginación y una visión más optimista de las dificultades de la vida. Saludos y gracias por leer.

  2. Justo acabo de leer un texto de Freud donde habla de la similitud entre los juegos de los niños (donde normalmente simulan ser adultos pero sin censura y sin tapujos) y las fantasias de los adultos (que normalmente quieren jugar a ser niños, a ser lo que la responsabilidad “adulta” no les permite). Y que justo ahi es donde se posiciona quien escribe (un poeta, un cuentista, novelista, etc). Fantasea con lo irreal, lo real, el pasado, el presente y el futuro.

    Y creo firmemente en eso. Si la fantasia de un cuento de hadas, de una novela o una historia de ciencia ficción puede ayudarle a alguien a tomar rumbos en la cruda realidad en la que vivimos entonces el arte es una gran herramienta para cambiar el mundo. No para adormecerlo, sino para activar algo dentro de las personas que busquen (justo eso que mencionas) volver al mundo un cuento de hadas. Un lugar mejor.

    1. Qué bonito tu comentario, me encantó. ¿Cuál es el texto de Freud que leíste? Y si, en mis momentos más difíciles los cuentos de hadas me han ayudado a recordar que no todo está perdido. Saludos y gracias por leer.

  3. Me encanto esta reflexión, y si necesitamos creer en cosas tan insignificantes para creer en lo más grande, como es Dios, quien nos da la fuerza para insistir, persistir y resistir.
    Estoy segura que Dios me hablo a través de ti.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s